Marzo en Paraguay: calor intenso, humedad elevada y lluvias irregulares en un mes de transición climática

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Admin admin

28/02/2026 16:09

Nacionales

Marzo se perfila en Paraguay como un mes típicamente inestable, pero con un rasgo dominante muy claro en su arranque: ambiente muy caluroso, húmedo y con sensaciones térmicas sofocantes, especialmente entre inicios y mediados de la próxima semana. La propia DMH-DINAC proyecta para el Gran Asunción una secuencia de jornadas “muy calurosas y húmedas”, con máximas que alcanzan 39 °C y presencia de chaparrones hacia martes y miércoles, mientras que en sectores del norte y del Chaco ya aparecen señales de chaparrones y tormentas eléctricas aisladas.

Marzo con lluvias por debajo de lo normal en gran parte del centro y este del país.

Marzo con lluvias por debajo de lo normal en gran parte del centro y este del país.

Calor intenso y sensación térmica elevada

La combinación de temperaturas máximas extremas, viento del norte/noreste y mayor contenido de humedad en capas bajas favorece un escenario de estrés térmico importante. En términos meteorológicos, no se trata solo del valor de temperatura del aire, sino de una masa de aire cálida y húmeda que reduce la eficiencia del enfriamiento corporal y eleva la sensación térmica. Bajo este patrón, Paraguay puede atravesar tardes muy pesadas, con noches menos refrescantes y una atmósfera más propensa a la convección, sobre todo en el norte y noreste del país. Este comportamiento encaja además con la señal de fondo para marzo en Sudamérica: CIIFEN indica que para marzo-mayo se esperan temperaturas del aire cercanas a lo normal en el oeste, pero de hasta 1,5 °C por encima de lo normal en el este y sur del continente, incluyendo a Paraguay.


El Niño costero ya durante marzo.

El Niño costero ya durante marzo.

Lluvias por debajo de lo normal, pero con tormentas puntualmente fuertes

Aunque el mes muestra una señal de precipitación deficitaria o inferior a lo normal en buena parte del entorno regional, eso no significa ausencia total de lluvias. Al contrario: en marzo, cuando persisten calor y humedad, suelen desarrollarse chaparrones y tormentas muy localizadas, de rápida formación, capaces de dejar acumulados importantes en áreas puntuales mientras otras zonas cercanas permanecen secas. Eso explica por qué puede hablarse al mismo tiempo de un mes más seco que lo habitual y de episodios de lluvia intensa, incluso con riesgo puntual de ráfagas fuertes y caída de granizo. El pronóstico diario de la DMH ya refleja esa lógica para el norte del país con “chaparrones” y “ocasionales tormentas eléctricas” en ciudades como Concepción, Pedro Juan Caballero, Fuerte Olimpo o Pozo Colorado. A escala climática, CIIFEN advierte para marzo-mayo una tendencia de lluvias bajo lo normal en gran parte de Brasil, Bolivia y el norte de Argentina, una señal regional compatible con un comportamiento más irregular también sobre Paraguay; y MetSul remarca que en marzo la convección de calor más humedad puede generar acumulados elevados de forma muy localizada aun cuando el patrón mensual sea irregular.


Modelos climáticos advierten temperaturas por encima de lo normal.

Modelos climáticos advierten temperaturas por encima de lo normal.

El trasfondo oceánico: Niño Costero y transición hacia neutralidad del ENOS

El contexto oceánico-atmosférico también ayuda a entender este patrón. Según NOAA, el Pacífico ecuatorial central (región Niño 3.4) está en proceso de transición desde La Niña hacia condiciones neutrales, con esa transición esperada entre febrero y abril de 2026. CIIFEN, incluso, eleva para marzo-mayo la probabilidad de neutralidad al 90%, con persistencia al menos hasta julio. Al mismo tiempo, el Pacífico cercano a Perú y Ecuador presenta un calentamiento costero: MetSul, citando el último boletín de NOAA, señaló a fines de febrero una anomalía de -0,1 °C en Niño 3.4 (prácticamente neutral) y de +1,2 °C en la región Niño 1+2, consistente con un Niño Costero activo. Ese detalle es importante: el Niño Costero puede modular la circulación regional y aportar más energía al sistema, pero no equivale automáticamente a un “Niño global” clásico. Para Paraguay, en este escenario, el mensaje es de cautela: menos organización de lluvias generalizadas, pero sí una atmósfera suficientemente cálida e inestable como para disparar tormentas severas puntuales cuando converjan calor, humedad y forzantes locales.